¿El castellano perseguido en Cataluña?
Reproduzco integramente una carta de Josep Maria Espinàs, porque comparto completamente lo que dice en ella. Un pueblo no se gobierna con mentiras, desde que llego al gobierno de España un señor con bigotes(Aznar), parece que la derecha española se ha abonado a gobernar y ha aspirar a gobernar, sembrando mentiras a diestro y siniestro.
El mal, es que estas mentiras no las dice cualquiera, y estan sembrando una forma de pensar en muchos españoles, no catalanes y catalanes que pueden traer consecuencias muy graves, mucho más graves que de lo que piensan las personas que las pronuncian. Y además son palabras que no se borran ni se desmienten con otras palabras, perduran en el tiempo, y pueden llegar a crecer y reproducirse como aunténticas verdades para mucha gente.
Puede que en un futuro España se rompa, pero la culpa no estará en los pueblos y las personas que supuestamente se quieren separar de España, sino que, en las personas que supuestamente pretenden preservar esa única y gran España unida, con sus mentiras a diestro y siniestro. En lugar de intentar hallar nuevas maneras de colaborar, en lugar de buscar herramientas que preserven el castellano en Cataluña, en lugar de estudiar que esta mal y que esta bien, lo único que son capaces es de mirar hacia atras, en busca de un modelo ya anticuado, donde solo se hablaba el idioma del "hableme en cristiano". Solo son capaces de insultar y mentir, sin tan siquiera escuchar y mesurar lo que el otro piensa y dice.
Así dificilmente vamos a poder convivir en ese territorio llamado España.
CANSADO DE BRUTALES MENTIRAS
Artículo de Josep Maria Espinàs en el El Periódico de Catalunya
Intentaré, desde ahora, no pensar en usted, señor Rajoy. No es agradable ver que una persona que apareció con aspecto agradable va descomponiendo tan de prisa su figura, llevado no sé por qué fatalidad. Me pareció que, entrevistado por Mònica Terribas en TV-3, recuperaba la serenidad y la solvencia cuando reconocía que el castellano "no está perseguido" en Catalunya. Mi esperanza acabó al día siguiente. Y no le extrañe que le hable de esperanza, porque yo creo natural que haya una derecha española y pensaba que sus líderes podrían ser antidemagógicos y respetuosos con la realidad.
Pero al día siguiente de tener que reconocer que no había persecución, dijo en Barcelona, con un aplomo que no sé de donde saca: "Se está haciendo con el castellano lo que en la época de Franco se hizo con el catalán: reducir su uso al ámbito privado". Usted no vivía en aquellos tiempos en Catalunya, pero yo sí. Y no sólo nos ha ofendido a muchos, señor Rajoy, sino que ha ofendido a la verdad. A muchos, y a mí, en tiempos de Franco, nos prohibieron dar conferencias en catalán, tanto si queríamos hablar de pintura abstracta como de caracoles a la llauna. Usted ha hecho un mitin público en castellano sin ningún problema. Muchos, y también yo, no podíamos escribir en catalán en ningún periódico, ni hablar en catalán en ninguna radio ni en ninguna televisión. ¿Tendré que decirle cuántos periódicos y cuántas emisoras se difunden en castellano, hoy, en Catalunya? ¿Cuántos libros en castellano se publican? ¿Conoce a alguien que haya sido maltratado, físicamente, por hablar privadamente en castellano con un compañero de universidad? Por hacerlo en catalán, yo sí, y entre los agredidos yo mismo.
La censura nos prohibió un disco, en catalán con el texto de... l'Epístola de Sant Pau! Ahora llega usted a Barcelona y tiene la cara dura de decirnos --y de repetir engañosamente por toda España-- que aquí se hace con el castellano lo que Franco hacía con el catalán. Usted ha descarrilado, señor Rajoy. Y me temo que es inútil que le espere en la estación.



















0 Comentarios :
Publicar un comentario en la entrada
<< Home