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No, mi hijo no os lo doy Reinhard Mey y amigos




Nein, meine Söhne geb ich nicht

Ich denk‘, ich schreib‘ euch besser schon beizeiten
Und sag‘ euch heute schon endgültig ab.
Ihr braucht nicht lange Listen auszubreiten,
Um zu sehen, daß ich auch zwei Söhne hab‘.
Ich lieb‘ die beiden, das will ich euch sagen,
Mehr als mein Leben, als mein Augenlicht,
Und die, die werden keine Waffen tragen,
Nein, meine Söhne geb‘ ich nicht!
Nein, meine Söhne geb‘ ich nicht!

Ich habe sie die Achtung vor dem Leben,
Vor jeder Kreatur als höchsten Wert,
Ich habe sie Erbarmen und Vergeben
Und wo immer es ging, lieben gelehrt.
Nun werdet ihr sie nicht mit Hass verderben,
Keine Ziele und keine Ehre, keine Pflicht
Sind‘s wert, dafür zu töten und zu sterben,
Nein, meine Söhne geb‘ ich nicht!
Nein, meine Söhne geb‘ ich nicht!

Ganz sicher nicht für euch hat ihre Mutter
Sie unter Schmerzen auf die Welt gebracht.
Nicht für euch und nicht als Kanonenfutter.
Nicht für euch hab‘ ich manche Fiebernacht
Verzweifelt an dem kleinen Bett gestanden,
Und kühlt‘ ein kleines glühendes Gesicht,
Bis wir in der Erschöpfung Ruhe fanden,
Nein, meine Söhne geb‘ ich nicht!
Nein, meine Söhne geb‘ ich nicht!

Sie werden nicht in Reih‘ und Glied marschieren
Nicht durchhalten, nicht kämpfen bis zuletzt,
Auf einem gottverlass‘nen Feld erfrieren,
Während ihr euch in weiche Kissen setzt.
Die Kinder schützen vor allen Gefahren
Ist doch meine verdammte Vaterpflicht,
Und das heißt auch, sie vor euch zu bewahren!
Nein, meine Söhne geb‘ ich nicht!
Nein, meine Söhne geb‘ ich nicht!

Ich werde sie den Ungehorsam lehren,
Den Widerstand und die Unbeugsamkeit,
Gegen jeden Befehl aufzubegehren
Und nicht zu buckeln vor der Obrigkeit.
Ich werd‘ sie lehr‘n, den eig‘nen Weg zu gehen,
Vor keinem Popanz, keinem Weltgericht,
Vor keinem als sich selber g‘radzustehen,
Nein, meine Söhne geb‘ ich nicht!
Nein, meine Söhne geb‘ ich nicht!

Und eher werde ich mit ihnen fliehen,
Als dass ihr sie zu euren Knechten macht,47
Eher mit ihnen in die Fremde ziehen,
In Armut und wie Diebe in der Nacht.
Wir haben nur dies eine kurze Leben,
Ich schwör‘s und sag‘s euch g‘rade ins Gesicht,
Sie werden es für euren Wahn nicht geben,
Nein, meine Söhne geb‘ ich nicht!
Nein, meine Söhne geb‘ ich nicht!
https://lyricstranslate.com

  1. endgúltig – definitivamente
  2. das Augenlicht – la vista
  3. der Knecht – el criado
  4. der Popanz – el títere
  5. das Weltgericht – el tribunal del mundo
  6. der Befehl – la orden, el mandamiento
  7. schwören – jurar
  8. die Erschöpfung – el cansancio
  9. ausbreiten – extender, ampliar
  10. der Ungehörsam – la desobediencia
  11. das Kanonenfutter – la carne de cañon
  12. die Unbeugsamkeit – la indocilidad, la inflexibilidad

Criar a niños pequeños con más autoestima, confianza y resiliencia: Guía para padres. Aprenda los 6 errores comunes de evitar y las 9 estrategias … un niño seguro de sí mismo

A través de esta guía, podrá:

  • Entender por qué todo lo que ha hecho hasta ahora no ha sido suficiente para fomentar la confianza y la autoestima de sus hijos, y qué debería hacer en su lugar para apoyarlos de forma adecuada
  • Evitar que sus hijos se aíslen socialmente y ayudarles a hacer amigos sin agobios ni intromisiones
  • Averiguar la manera más eficaz de enseñarles a manejar las decepciones😣😣😣 y a no ser demasiado autocríticos y perfeccionistas, haciéndoles saber que el fracaso forma parte del camino
  • Transmitir el sentido de la resiliencia que les permitirá salir de cualquier situación combatiendo el sentimiento de impotencia e indecisión
  • Descubrir los errores más comunes que NO💣💣💣 debe cometer si no quiere minar la autoestima y el equilibrio emocional de su hijo
  • 10 estrategias😉 para ayudar a su hijo a desarrollar su autoestima y una mentalidad de crecimiento, con herramientas y actividades que podrán hacer juntos para mejorar la comunicación, la capacidad de resolver problemas y aumentar su autoestima
  • 7 trucos psicológicos que también utilizan los expertos para ayudar a los niños a desarrollar una sólida resiliencia y una sana autoestima que les acompañará durante su crecimiento y les preparará para ser adultos brillantes
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Libros sobre relaciones

… me gustaría que me pudiesen recomendar un libro que hable o trate relaciones (no tienen por qué ser de pareja, pueden ser amistades o relaciones padres e hijo..

Leido en reddit.com

Libros que se recomiendan

Los 5 Lenguajes del Amor

Un bestseller constante del New York Times durante más de una década.

Enamorarse es fácil. Mantenerse enamorado, ese es el reto.
¿Cómo puedes mantener tu relación fresca y creciente en medio de las exigencias, los conflictos y el simple aburrimiento de la vida cotidiana?

En el bestseller internacional del New York Times Los 5 lenguajes del amor, descubrirá el secreto que ha transformado millones de relaciones en todo el mundo. Ya sea que su relación florezca o fracase, el enfoque comprobado del Dr. Gary Chapman para mostrar y recibir amor le ayudará a experimentar niveles más profundos y ricos de intimidad con su pareja, comenzando hoy mismo.

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Photo by Hussein Altameemi on Pexels.com

Los 5 lenguajes del amor es tan práctico como revelador. Actualizado para reflejar las complejidades de las relaciones de hoy en día, esta nueva edición revela verdades intrínsecas y aplica una sabiduría relevante y práctica que funciona.

Incluye la evaluación del perfil personal de la pareja para que pueda descubrir su lenguaje del amor y el de su pareja.

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Todo se basa en el «AMOR»

AMOR, todo se resume en el AMOR

Terence Kemp McKenna (Paonia16 de noviembre de 1946 – 3 de abril de 2000) fue un escritororadorfilósofoetnobotánicopsiconauta e historiador de arte estadounidense, que defendió el uso responsable de las plantas psicodélicas. Se le considera el Timothy Leary de los años 1990,12​ «una de las autoridades más destacadas en la fundación ontológica del chamanismo»,3​ y la «voz intelectual de la cultura rave».4

Fuente: Wikipedia

Todo se basa  en el AMOR

…hacer que la existencia de alguien tan solo sea algo más fácil, no importa nada más. Ahora sé esto.

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Como tomar decisiones

En mi opinión, que es universal en este caso, todos los días tomamos cientos de decisiones aunque no seamos muy conscientes de ello. Desde las más simples y cotidianas –tanto que ni nos damos cuenta de que son una decisión-, como decidir el desayuno, la ropa que nos vamos a poner o qué canal de televisión ver, hasta las más responsables y decisivas, que, muy a menudo, aplazamos una y otra vez.

A veces las aplazamos tanto que para cuando vamos a tomarlas, ya es tarde. En algunos casos no tomamos la decisión porque no estamos seguros de que vayamos a hacerlo de un modo acertado, y preferimos dejar la responsabilidad a los otros, o al destino, porque de ese modo, ya tenemos a quien dar la culpa, si el resultado no es el mejor.

A todos nos resulta más fácil ver las soluciones a los problemas de los demás que a los nuestros propios, y eso es debido a que en las decisiones en las que estamos involucrados nosotros, como están en juego nuestra economía, nuestra estabilidad emocional, o nuestros sentimientos, estamos absolutamente condicionados por el hecho de que no queremos salir perjudicados con la decisión que tomemos. Con la agravante de que no nos perdonamos los errores.

Si tomamos la decisión incorrecta, después tenemos que aguantar los propios reproches continuos –cuando no algún autocastigo más grave- y nos miramos con mala cara cuando nos encontramos en el espejo.

La vida entera es una continua sucesión de decisiones.
Cuando sólo hay una opción de elección, entonces la decisión ya está tomada, pero en muchas ocasiones hay varias opciones y entonces, desconectados de nuestro centro, o porque no nos conocemos realmente, o porque no tenemos suficiente información, acabamos por no saber qué es lo que de verdad queremos o lo que nos conviene.

Decidir siempre implica quedarse con una cosa y descartar las demás. Renunciar a las demás. Ahí está el problema. Hay muchas cosas que no queremos perder, pero… no nos podemos quedar con todas. Y una vez que se ha hecho la elección ya no sirve de nada estar lamentándose o haciéndose reproches.

La dificultad de elegir está muy condicionada por el miedo a equivocarnos, o ser rechazados o reprendidos. Para hacerlo bien, es imprescindible tener una autoestima bastante asentada, de modo que sea cual sea la decisión tomada, y sea cual sea el resultado de ella, no acabemos culpabilizándonos y penalizándonos por ello.

Como ya sabemos, los errores –que no deberíamos llamarles errores sino “experiencias cuyo resultado no fue el esperado”, aunque sea más largo- siempre tienen, por lo menos, un lado positivo, una lección, y en el caso de las decisiones cuyo resultado no fue el esperado, nos sirve para no hacerlo de ese modo la próxima vez que se presente una situación similar.

Nuestras elecciones no siempre las tomamos mirando nuestros intereses, sino que, a veces, nos importa más la opinión de los demás, y su aprobación, y por eso no las hacemos estando de acuerdo con nosotros mismos, sino mirando hacer lo que se espera de nosotros.

Esto también lo hacen los que no confían en sí mismos y creen que los demás saben más, y estarán más acertados, aunque en este caso también se vuelve a repetir, de un modo inconsciente, el hecho de dejar que sea otro quien tome la decisión y, de ese modo, si no es acertada pueden eludir la responsabilidad culpabilizando a quien tomó la decisión. “Él se equivocó, y no yo”, pensarán, y aunque diga con la boca pequeña que no volverá a hacer caso a los demás, lo hará nuevamente, porque en el fondo le resulta mejor hacerlo de este modo que tomar sus propias decisiones.

En lo que hay que pensar es que tenemos que usar nuestro derecho a elegir por nosotros mismos. El miedo a decepcionar a los demás o a perder su estima nos puede llevar a escoger buscando su aprobación en vez de actuar conforme a nuestros propios deseos y defendiendo nuestros derechos.

Al tomar decisiones, uno debiera escuchar qué opina su interior, si uno se siente bien con ella, y si es la que realmente desea, sin importarle otras opiniones, aunque no negándose a escucharlas por si le pueden confirmar la que está tomada o mostrarle algo en lo que no había reparado.
Pedir y escuchar muchas opiniones -salvo que coincidan exactamente entre ellas, que no es lo habitual-, es poco recomendable, porque lo más normal es que uno se encontrará más confundido al ver más opciones. Es mejor escuchar lo que dice quien nos ha demostrado tener un criterio fundamentado y capacidad de discernimiento. Ser lo suficientemente flexible como para escuchar otros puntos de vista, pero no tan voluble como para dejarse arrastrar por cada opinión nueva.

Está bien escuchar a los otros, pero lo que hay que hacer es sólo escucharlos, volver a las ideas propias, retomarlas, y confrontarlas con las ajenas. A veces, no querer escuchar a los demás puede hacernos caer en un egocentrismo en el que uno se considera el único inteligente, iluminado, y eso puede ser una incorrección. El apego a las propias creencias dificulta la visión de otras verdades. Si uno descubre estar equivocado, sería una estupidez seguir insistiendo en la misma idea o postura.

Las decisiones importantes han de ser tomadas de un modo muy sereno, dedicándoles el tiempo necesario –pero sin aplazarlas – hasta encontrar aquella que cumpla la mayoría de nuestras expectativas o el total de ellas. Para ello es conveniente, además de dedicarle tiempo, encontrar la calma y el amor interior. Amor y respeto hacia nosotros mismos y nuestras decisiones. Así es el primer paso. La calma y el amor nos ayudan a confiar en nuestra capacidad de elección.

Cuando se toma una decisión no hay que tener miedo a equivocarse; la posibilidad de equivocación va implícita en cualquier decisión, es un riesgo a asumir, y, por eso mismo, si sucede de ese modo hay que responsabilizarse de ello y aceptarlo. Siempre es mejor que quedarse paralizado por el miedo.

A veces, y sin saber por qué, sin poder explicar racionalmente por qué, se siente un impulso que apunta hacia una de las opciones. Eso es la intuición. Cuando no tengas claridad mental para resolver, confía en tu intuición. Sigue tu instinto. Confía en esa inteligencia irracional que tal vez puede analizar las situaciones de forma rápida, y, aunque no es eficaz en el cien por cien de las ocasiones –como tampoco lo es tu mente- por lo menos te evita dar los mil rodeos que das y ser resolutivo cuando hace falta.

La intuición, está demostrado, es otra forma de inteligencia, y actúa sin analizar la totalidad de la información disponible y eso, en muchos casos, es mejor porque el exceso de información conduce, a veces, hacia la confusión. En vez de analizar todos los pros y los contras, considera sólo la información relevante y desecha el resto.
Aunque no lo sabemos, muy a menudo lo que hace nuestra intuición es mostrarnos la respuesta y entonces nuestra mente, inmediatamente, se pone a la tarea de buscar los argumentos para justificar esa decisión de un modo racional. Acabamos creyendo que ha sido obra de la mente, y nos quedamos más tranquilos.

Se dice que la intuición es la parte de nuestro ser que nos dice lo que deseamos hacer. Confiar en la intuición supone enfrentarse a la mente. La intuición es muy rápida, tarda una milésima de segundo en dar su veredicto, porque no tiene que perder tiempo en razonarlo. La mente es un poquito más lenta, porque tiene que elaborar la respuesta que considera adecuada, y ratificarla, y para eso tiene que entretenerse en descartar un montón de posibles respuestas.
La mente, reina indiscutible de todas las decisiones durante toda nuestra vida, no quiere perder su hegemonía a manos de algo que actúa de un modo inconsciente, de modo que es muy posible que se ponga a rebatir las opiniones de la intuición. Le dirá que no puede ser tan fácil tomar una decisión, que hay que meditarlo largamente, que hay que valorar lo que está a favor y en contra, que hay que verificarlo todo para que no se olvide tener en cuenta ninguna de las variables posibles, que las cosas no se pueden solventar a la ligera, ni las decisiones se toman alegremente.

La intuición no tiene miedos pero la mente sí. Si has de tomar una decisión urgente, confía plenamente en tu corazón y en tu intuición, que te dirán lo mismo.

Hay un error bastante común a la hora de ponerse a tomar una decisión y es la de comenzar la tarea cuando ya se tiene una idea predeterminada, y en realidad no buscamos otra opción, sino que buscamos la justificación a lo que ya tenemos casi decidido. Esto, si se hace sabiendo lo que se hace y buscando la confirmación a lo que creemos adecuado, no es malo; lo malo es no darse cuenta de ello y arrastrarnos en el error, porque estamos descartando el resto de las opciones, entre las que se podría encontrar la adecuada.

Y ya una vez tomada la decisión, no ha terminado todo, sino que comienza otra parte que también puede ser complicada, y es llevar a la práctica la decisión tomada.
Para que sea más fácil, es bueno recordar los motivos que nos llevaron a tomar esa precisamente, y no dejarse dominar por el miedo a haberse equivocado.

Fuente : http://buscandome.es/index.php?page=59

 

San Francisco de Sales

 (SalesSaboya21 de agosto de 1567 – Lyon28 de diciembre de 1622) fue un santo y obispo de Ginebra. Tiene el título de Doctor de la Iglesia, y también patrono de los escritores y periodistas. Nació en el Castillo de Sales, de familia noble; desde pequeño fue un gran seguidor de san Francisco de Asís; sus padres fueron Francisco de Sales de Boisy y Francisca de Sionnaz. A los 13 años viajó a París para estudiar con los jesuitas. Después estudió Derecho y Teología, primero en la Universidad de París y después en la de Padua. Su formación fue muy esmerada; en París hizo los estudios superiores, dedicándose también a la teología; y en la Universidad de Padua, los estudios de derecho, como deseaba su padre, que concluyó de forma brillante con el doctorado en derecho canónico y derecho civil.

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Vacío de empatía

Hay personas que tienen un vacío en el lugar donde nacen las emociones, siempre o en momentos determinados de su vida.

Una brecha de empatía (empathy gap)es un sesgo(error sistemático ) cognitivo en el que las personas subestiman la influencia de sus impulsos viscerales, en sus propias actitudes, preferencias y comportamientos, No comprenden que su estado emocional les impide escoger los pensamientos, palabras y actos adecuados frente a una situación o persona determinada.

El aspecto más importante de esta idea es que la comprensión humana es «dependiente de nuestro estado de ánimo». Por ejemplo, cuando uno está enojado, es difícil entender lo que es estar tranquilo, no podemos  comprender al otro que esta impasible frente a nosotros, no entendemos que no se enoje, … Cuando uno está ciegamente enamorado de alguien, es difícil entender cómo esa persona no pueda sentir lo mismo o algo parecido a lo que uno siente por él o ella.

 

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Dar sentido a nuestra vida.

Para dar sentido a nuestras vidas básicamente tenemos tres universos;

  • El universo afectivo y relacional
    • amor
    • amistad
    • paternidad
  • El universo cognitivo
    • la fe
    • las creencias
    • los valores y la filosofía
  • El universo conductual
    • el compromiso con una actividad profesional o no

En el universo relacional tenemos gran cantidad de material para dar sentido a nuestras vidas. Cuanto más positivas sean las relaciones más garantizado esta el equilibrio psicológico y el riesgo de depresión se reduce. En este ámbito es más importante la calidad que la cantidad. Tener unas relaciones que nos hacen felices y a las que hacemos felices es el feedback de este universo.

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El poder y el amor

Tu necesitas poder solo cuando quieres hacer algo perjudicial, de otra manera,el amor es suficiente para conseguir cualquier cosa. Charlie Chaplin

 

 

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